¡Cerramos la década en el Festival Catrina!

10 años de música y conciertos merecían el mejor cierre y como sabemos que The Flaming Lips siempre es garantía, nos lanzamos a Puebla para disfrutar del Festival Catrina y su ecléctico cartel.

Desde muy temprano la gente se dio cita para apoyar a las bandas latinas, tal fue el caso de los DJ Perro que llevaron algo de math rock a este popurrí de géneros. Mi sobrino Memo demostró lo bien que conecta con los asistentes más jóvenes, así como sucedió con Los Blenders hace unos años y quienes aún gozan de mucho cariño entre los “Chavos bien”.

Los sonorenses de Señor Kino pusieron a saltar a quienes estaban en el escenario Catrina y nos invitaron a divertirnos quizá no sanamente, pero sí de manera responsable. El ambiente fue mejorando conforme pasaban las horas y para el cierre de Dorian ya comenzaba a sonar fuerte el canto colectivo.

Era el momento…

El escenario Popland fue uno de los más impresionantes pues tenía una gran producción, a pesar de ser uno de los más pequeños. Los fans de La Casa Azul abarrotaron el lugar y es que gracias a este festival fue posible que los españoles llegaran a México después de 20 años de trayectoria. Para no perder el tiempo, la banda fue hit tras hit y convirtió todo en una fiesta llena de amor y felicidad.

Los últimos momentos de sol llegaron de la mano de Rey Pila, quienes interpretaron los adictivos temas de su nuevo EP, Lucky No.7, concluyendo con su vocalista Diego Solórzano cantando desde el público. En el escenario Indio, División Minúscula reunió a la mayoría de los presentes quienes cantaron a todo pulmón mientras anochecía las versiones de Fronteras, así como los clásicos que han acompañado a nuestros corazones adolescentes desde 2006.

La bella voz de Kimbra nos ayudó con el frío que de pronto comenzó a sentirse dentro del Parque Ecológico. La neozelandesa nos contagió su buena vibra, justo lo que uno espera de las cantantes pop. Por su parte, Mac DeMarco nos conquistó con su peculiar carisma que lo tuvo bromeando la mayor parte de su set. Lo vimos beber tequila como si no hubiera mañana, quitarse la camisa, pararse de manos, intentar fumar mientras tocaba la guitarra, gritar y más mientras su banda nos relajaba con su bello slacker pop.

¿Qué te pasa? ¡estás borracho!

Corrimos hacia los Hombres G quienes prepararon un set de éxitos que nos llevaron de lo cursi (“Te Quiero”) a acelerarnos con “Marta tiene un marcapasos”, “Visite nuestro bar” y “Venezia”. El cierre no podía ser más que “Devuélveme a mi chica” con la que todas las generaciones presentes se unieron a una sola voz, demostrando el legado de su música en el rock en español.

La puntualidad del festival hasta ese momento había sido envidiable y por suerte, los españoles terminaron un poco antes su set para que alcanzáramos a tomar un buen lugar con The Flaming Flips. Con el intro de 2001: odisea del espacio (“Also sprach Zarathustra, Op. 30”), los originarios de Oklahoma tomaron su lugar en el escenario y con “Race For The Prize” comenzó la locura. Globos y papelitos de colores aunados a su set de luces nos advertían que lo mejor aún estaba por venir.

Fuck Yeah Festival Catrina

La banda liderada por Wayne Coyne es amada por su psicodelia y su ambicioso show en vivo que es una space opera donde hay robots, unicornios, arcoiris y cualquier cosa puede pasar. El frontman nos pidió más y más gritos para seguir con el show y nos recordó la importancia de ser personas felices y amables.

Para un cierre perfecto “Do You Realize??” nos sacó unas cuantas lágrimas mientras asimilábamos lo que acabábamos de presenciar. Es difícil seguir después de una presentación así, pero como el Catrina sabe que el mexicano es aferrado a la fiesta, el público se dividió entre quienes querían bailar con Kabah (de forma irónica o no) y los fieles fans del ska con Panteón Rococó. Eso sí, los Kabah al ser primerizos en esto de los festivales, recibieron su novatada cuando les cortaron el audio en plena “Calle de las Sirenas” pues se pasaron de su tiempo y el Cartel de Santa tenía que salir, con un extremadamente abrigado Babo.

Muchos aún se quedaron a mover sus brazos al compás de las rimas de los regios y unos cuantos más fueron a necear con los beats de Deorro. Nosotros nos retiramos muy felices después de presenciar a tantos artistas muy distintos entre sí, pero que sólo buscan que uno la pase de lo mejor. Ha sido una gran década. Esperemos que la siguiente nos trate aún mejor. ¡Hasta el próximo año, tía Catrina!

Fotos por Freddy Campos

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