Tigre Ulli: luz y sombra desde Buenos Aires

María Zamtlejfer, a quien tal vez conozcas por ser la bajista de Las ligas menores hasta 2019, debuta como solista bajo el nombre de Tigre Ulli este año. Su EP homónimo (Laptra Discos) se grabó junto a Tom Quintans de Bestia Bebé y pudimos platicar con María sobre este cambio en su vida.

¿Cuál fue la primera canción que escribiste y en qué momento decidiste lanzar un nuevo álbum solista?

Fue “Noche Azul” que, creo, es la más parecida a lo que venía haciendo en Las Ligas. Después de unos meses bastante productivos en los que compuse básicamente a escondidas, me animé a mostrarle a Tom lo que había hecho y de entrada le gustaron las canciones, así que su incorporación al proyecto fue bastante orgánico: primero empezamos a ir juntos a la sala para que me ayudara a terminar de darle forma a los arreglos y, como eso también potenciaba el entusiasmo, fui llevando más canciones hasta que nos dimos cuenta de que había una cantidad suficiente como para sacar un disco sin canciones de relleno. Eso y replantearme muchas cosas que me tenían un poco condicionada a nivel personal fue lo que me llevó a querer grabar el disco.


¿Hay alguna similitud que encuentres entre tu proceso creativo en la arquitectura y la música? ¿Cómo ha sido manejar esta dualidad que tienes de manera simultánea? 

No sé si hay un paralelismo literal. Creo que son dos profesiones que se vinculan con el arte sólo que una tiene que tener, además, la capacidad de resolver problemas y mejorar la calidad de vida de las personas. Si pienso en mi propio proceso creativo el punto que encuentro en común es que, generalmente, necesito transitar un primer momento más bien en solitario para poder desarrollar una idea y poder transmitirla con más claridad a un otro. Con respecto a la dualidad, creo que haberme ido de la banda fue una decisión muy dura pero que, eventualmente, me dio la posibilidad de poder compatibilizar mejor las dos profesiones. Tigre Ulli es un proyecto muy reciente y el tiempo que demanda no es tanto en relación al de una banda consolidada, así que estoy pudiendo disfrutar más todo. 

¿Por qué decidiste incluir un cover en tu debut? ¿Qué significa para ti esa canción (“Bestias de las almas”)? 

Cuando empezamos a grabar, Tom sugirió probar con un cover. Le propuse unos cuantos y ninguno se sentía demasiado natural hasta que me acordé de “Beast of Souls”, una canción que me encanta desde hace mucho tiempo, sobre todo porque tiene una melodía hermosa y simple y fue escrita por Tobin Sprout (ex integrante de Guided by Voices, una banda con la que siempre me sentí identificada por lo que representan dentro del indie). El día que la empecé a traducir me percaté de lo difícil que era la letra así que lo que iba apareciendo era básicamente una traducción libre. Eso me dio la posibilidad de apropiármela todavía más, así que quedó esta canción que considero un poco deforme jeje. 

En el contraste entre lo feliz y lo melancólico de música y letras, ¿qué es lo que escribes primero? ¿Por qué te gusta esta combinación? 

Suelo escribir frases sueltas que después incorporo a las letras pero generalmente me surgen las dos partes en simultáneo (letra y música). Lo de la combinación no sé si es adrede o tiene más que ver con las influencias que tengo incorporadas. De chica siempre fui muy fan de bandas como The Cure, Velvet Underground…creo que ese contrapunto de luz y sombra y los matices que surgen en el medio son bastante más sinceros que los extremos, más humanos, así que saldrá de ahí. 

¿Cuáles considera las mayores ventajas y desventajas de ser ahora un proyecto solista

La mayor desventaja es tener que tomar muchas decisiones sola. Eso me da más responsabilidad sobre el destino del proyecto y me obliga a hacerme cargo. La ventaja que le veo es que, cuando tocas en una banda, sobre todo en una donde se escuchan todas las voces, esa misma horizontalidad te obliga a llegar a acuerdos todo el tiempo y puede volverse un poco desgastante (desde las fechas que se aceptan hasta la estética). Puede ser muy enriquecedor pero también obliga a que todas las partes tengan que ceder en algún momento.

¿De dónde viene la influencia oriental de todo el arte del disco? ¿Hay alguna historia especial que cuentes a través de la portada? 

Con respecto a lo de la influencia oriental, creo que mi amor surgió en el 99 cuando fui a ver El verano de Kikujiro al cine con mi papá je (sin contar las otras 400 veces). Esa mezcla de belleza, ternura, tosquedad…no sé, creo que los orientales tienen una capacidad enorme para interpretar la belleza de todas las cosas. También hay un manifiesto hermoso que leí durante la facultad que se llama “El elogio de la sombra” de Junichiro Tanizaki que potenció mi fascinación por la estética oriental, sobre todo la japonesa.

Lo de la portada fue algo extraño. Cuando empezamos a grabar también me volvieron las ganas de dibujar a mano (cosa que había dejado bastante de lado). Un dato extraño es que si bien me dedico a la arquitectura siempre fui más de dibujar animales y figuras humanas, y la idea de verme a mi misma rodeada de estos conejos extraños fue, de alguna manera, una forma de decirme que no estaba sola.

¿Cómo afectó el COVID-19 tus planes para este álbum? ¿Crees que hay un antes y un después en la música tras la pandemia?

La verdad es que bastante. La salida del disco prácticamente coincidió con mi primer embarazo, así que tenía muchas ganas de presentar el disco en todos lados antes de empezar a sentirme condicionada físicamente y, obviamente, esto cambió todo. De todas formas, lo bueno es que gracias a internet pude sacarlo igual y la recepción fue muy buena, así que espero que, cuando pase esta tormenta, podamos volver a vernos en vivo. Lo del antes y después es extraño… leo muchos diarios y gente que habla de una nueva normalidad y, francamente, espero que lo nuevo tenga más que ver con un cambio de paradigma sobre la vida humana y la creación de una vacuna, no con el distanciamiento social eterno. 

¡Disfruta Tigre Ulli en plataformas!

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